Las historias de amor terminan. Pueden hacerlo bien o mal o puede que nunca hayan empezado, pero si quedan a medias es que no eran historias de amor. Las verdaderas historias de amor remueven el corazón de felicidad, de dolor, y, a veces, de ambas.
He vivido de las dos, de las que me hiceron levitar por su palabras, por sus gestos, e incluso por sus manías. Y las que hicieron que empapara la almohada de lágrimas noche tras noche, que rompiera sus fotos y maldijera su nombre para morirme de pena y notar cómo se aceleraba mi corazón con sólo pronunciarlo.
Estar ebria de amor es la sensación más fantástica por la que he pasado. Pero como no todo podían ser ventajas, la pena de amor trajo a mi vida el deseo de que la muerte fuese un derecho reconocido para la persona que sufre por él, porque el dolor era tan profundo que deseaba morir para no echarle tanto de menos, para no tener que luchar contra ese sentimiento ingobernable en su ausencia.
El amor es algo tan contradictorio como cierto, tan intangible como real, tan lleno de magia y locura, que la cordura parece perderse en lágrimas o en risas de verdadera felicidad cuando irrumpe con su espíritu insolente en nuestras vidas.
Y, a pesar de todo el dolor que genera la pérdida, las personas seguimos intentando una y otra vez mantener una relación, encontrar a aquella persona que encaje perfectamente con nosotros. Porque sólo hay una cosa peor que perder el amor: no encontrarlo.
HISTORIAS DE AMOR
COSAS QUE HUBIERA QUERIDO SABER
Después de leer un post de Irre, me paré a pensar la cantidad de cosas que se aprenden con los años, y todas esas que habría agradecido que alguien me hubiera dicho, aunque sé que, por desgracia, hay cosas que sólo se aprenden en carne propia.
Inauguro hoy una nueva categoría: "cosas que hubiera querido que alguien me dijera".
1. El primer amor podía ser para siempre, pero la relación no.
2. Esa gente para la que yo no era lo suficientemente buena, estaban tan perdidos como yo.
3. La mayoría de los intentos por hacer sentir mal a alguien suelen terminar con uno sintiéndose peor.
4. Hay peleas que valen la pena y otras que no.
5. Tratar de impresionar a otros es inútil y a menudo ridículo.
Es sólo una pequeña lista que iré aumentando. Por supuesto, se aceptan (¡y se agradecen!) sugerencias para nuevos posts.