CRISIS

Tengo crisis de blog. Las teclas me pesan, las palabras se me traban y las ideas están muertas. Me doy mucha pereza, no creo tener una profundidad de pensamiento suficiente para tener algo que contarme últimamente.

Leo mucho, pero cosas sin gran contenido, no retengo las nuevas tendencias y aunque sé qué está pasando políticamente por ahí, la verdad es que no me interesa en absoluto. No tengo criterio para criticar el mundo y no tengo ganas de polemizar.

Voy viviendo en mi mundo, mirando a las personas y oyendo siempre un "tiqui, tiqui, tiqui, tiqui, tiqui tuk". A veces me quedo mirando a la gente y se me escapa en alto lo que oigo: "tiqui, tiqui, tiqui, tiqui, tiqui tuk".

Me miran raro pero yo me hago la loca y miro para otro lado....

EL SUEÑO NO SE RECUPERA

Me lo han dicho esta mañana, cuando llegaba protestando porque últimamente apenas duermo y por las mañanas me caigo de sueño. Y no me importa si con sueño se referían al tiempo que pasamos durmiendo o me querían hacer pensar.

Teniendo en cuenta que quien me lo dijo conoce todas mis aspiraciones frustradas, me inclino por lo último, pero voy a tomar la primera opción, porque no me apetece reflexionar sobre la segunda.

Anoche estaba ya en la cama, no me podía dormir y me levanté a encender de nuevo el ordenador. ¡Lo que molesta el blanco de la página de Google!, sólo podía mirar con un ojo.

Hacía fresco fuera. Me gustan estas noches en las que no hace demasiado frío. Se oye correr en viento, se cuela moviendo las cortinas y termino acurrucada en el sofá bajo una manta.

No quiero pensar que no puedo dormir por lo que me empieza a quitar el sueño.

LA PRINCESA Y EL ENANO

Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día que cumplía trece años hubo una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos... pero la princesa se aburría.

Entonces apareció un enano. Un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire. El enano fue todo un acontecimiento. "¡Bravo!, ¡bravo!", decía la princesa, aplaudiendo y sin dejar de reír. El enano, contagiado de su alegría, saltaba y saltaba hasta que cayó al suelo rendido. "Sigue saltando, por favor", dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos.

Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. "Ella no es feliz aquí", pensaba el enano, "yo la cuidaré y la haré reír siempre".

El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible: ante él había un monstruo que lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que aquel monstruo era él mismo reflejado en un espejo.

En ese momento, entró la princesa con su séquito. "¡Ah!, ¡estás aquí!, ¡qué bien!, baila para mí otra vez, por favor", pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía.

El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. "Ya no bailará más para vos, princesa", le dijo. "¿Por qué no?", preguntó la princesa. "Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio, no tengan corazón".

Yo sigo prefiriendo que me rompan el corazón una y mil veces a no sentir nada. Es bueno volver a casa.

VACACIONES

Viajar... escapar, irse lejos. En un rato cojo un avión y me voy lejos. Muy lejos de aquí. Mis ojos ansiosos de ver lo que es escapar de esta vida ingrata en medio de la rutina.

La maleta casi vacía. Me llevo lo que tengo: lo que soy, lo que fui una vez, lo que voy a ser cuando este allí. Y aunque todavía no lo sé, imagino la paz: caminos que se abren, llenos de un aire distinto, más liviano, charlas, planes que siempre trazamos aunque dudemos de que puedan ser llevados a cabo algún día.

Me voy para otro lugar, con una maleta, poco abrigo y el dolor en el alma. Me llevo lo indispensable... libros, música, un vestido de fiesta y mi maltrecho corazón.

VENENO

Camisa blanca entreabierta mostrando el escote, canal por el que se pierde tu mirada. Pechos apenas cubiertos, insinuados bajo el transparente encaje. Caderas de vaqueros viejos. Botones pidiendo que los desabroches.

Sonrisa divina. Perfume del diablo. Mirada pícara desafiándote.

Tengo abiertas las venas. Vierte en ellas tu veneno.

SUPERPODERES

No sé si me lo han pegado, como la gripe. No sé si lo he heredado, me lo han traspasado como un título o un reinado, o si lo he aprendido de golpe. Quizás es un superpoder. Ha venido tras un experimento, se les has escapado un bicho del laboratorio, me ha picado esta noche y ahora soy más fuerte. Sí, seguro que es eso.

No estoy segura, pero desde hace un rato tengo un poco más de una capacidad que antes no tenía. Es la capacidad para rechazar lo que duele: sacarlo fuera, despegarlo, sin dolor, sin anestesia. Más aún, sin darle importancia. ¿Será como ir al gimnasio, que te sale músculo y ya no tienes agujetas?

No sé cómo es, pero lo cierto es que ya ha perdido importancia lo que hasta hace unos minutos me hacía llorar. No, no me he vuelto insensible. Sólo me he dicho "por eso no se llora"... y... es verdad. No lloro, no pica, no duele, no quema, no escuece y con eso no se pierde el tiempo, vamos a dedicarlo a mejores empresas, que hay mucho que hacer. Y así lo he hecho.

Y ahora estoy a mis cosas, a las que realmente importan, y no me desespero. Ya no espero más, porque sé que siempre hay más. Sin querer, sonrío. Sé que es es parte de la vida y... creo que hasta me gusta.

ME QUIERO

Mañana no me llamará nadie para decirme que me quiere o que me echa de menos, y tampoco me llegará ninguna sorpresa en forma de flores o bombones. Mañana no me querrá nadie más que yo.

Porque, aunque a ratos sólo quiera llorar porque tú hayas dejado de hacerlo, yo me quiero.

Me quiero cuando sonrío, cuando lloro porque estoy sola, cuando jugamos al tenis y lanzo cada pelota como si fuera una bala, cuando me meto en la cama con las sábanas limpias que huelen a suavizante, cuando aunque me recoja el pelo se me mete en los ojos, cuando me arreglo y me pongo tacones y cuando me brillan los ojos disfrutando de las pequeñas cosas.

Me quiero cuando me lleno la cara de chocolate preparando una tarta de cumpleaños, cuando salgo del gimnasio y no tengo fuerzas ni para moverme, cuando las tardes de los domingos me quedo en casa remoloneando, cuando me siento a leer en mi sillón y desconecto el teléfono para que nadie me moleste, cuando salgo cansada de trabajar pero sé que ha valido la pena y cuando me siento importante porque me mandan un mail para decirme que me echan de menos.

PREGUNTAS AL AIRE



¿Existe alguna manera de conseguir que el amor sea correspondido? ¿Basta con sentarse a esperar o hay que hacer algo? Si sólo se trata de esperar ¿cuánto tiempo hay que esperar antes de desesperarse?

¿Puede alguien amar sin ser correspondido? ¿Debe hacerlo?

COSAS PENDIENTES

Hay cosas que una siempre dice que hará en la vida cuando pensamos que la vida es tan larga como para poder llenarla de cosas, y no es que la vida no sea larga o que no esté bien llenarla de cosas (algo así como tu propio baúl de recuerdos), el problema es que no sólo pensamos que la vida es larga, sino que precisamente por ser tan larga tendremos mucho tiempo para hacer todas esas cosas que queremos hacer.

Pero... ¿es así? ¿Cuántas cosas nos damos cuenta de que podíamos haber hecho y no hicimos? Porque algunas cosas se pueden hacer en cualquier momento, pero hay otras que tienen un tiempo y un lugar y ya sólo podemos verlas no sólo como cosas incumplidas, sino también irrealizables.

Esta mañana no tenía ganas de trabajar, me he puesto a mirar por la ventana y a pensar en las cosas que me faltan por hacer, y me he dado cuenta de que son muchas. Algunas más urgentes que otras, algunas más sencillas, otras más complicadas, más difíciles. Pero también me di cuenta de que hay algunas que ya puedo tachar de la lista porque ya no forman parte de mí.

Me refiero a que con el tiempo una va cambiando y cosas que antes parecían importantes y dignas de ser tomadas en cuenta, con el tiempo pierden todo el sentido. Así es que hoy, además de pensar en todas esas cosas, intenté reformular mi lista de cosas pendientes. Eliminé las que no tenían importancia ahora y fui añadiendo algunas que había omitido en algún momento y pensé que, aunque la vida es larga, es mejor tenerlas presentes, para poder hacer las cosas con tiempo...

VIOLETA

Se habían conocido cuatro horas antes y apenas habían intercambiado más de una docena de frases que no fuesen las estrictamente necesarias y referidas al trabajo, hasta que él, mirándola a los ojos y le dijo:

- Si tuviera que describirte con un color, sería el violeta.

Lo dijo así, sin más. Y ella no supo si preguntarle en ese mismo momento para saciar su curiosidad, o si dejar pasar unos segundos hasta recibir una explicación cuando él quisiera darla. Al final, decidió quedarse en silencio, si él quería darle una explicación, ya se la daría cuando lo estimase oportuno.

No tuvo que esperar demasiado hasta que él se puso de nuevo a hablar.

Entonces le dijo que para definirla, debería buscar algo que tuviese necesariamente dos partes, una referida a la calidez, la dulzura, la energía, el amor, la pasión que ella emanaba por los ojos y por la piel, a simple vista; y otra que tuviera relación con un deje de tristeza, una pena, algún dolor que sin duda estaba presente en su alma.

Por eso había elegido el violeta. Una parte de rojo, de calidez, energía, amor, y una parte de azul, de tristeza, de dolor.

Violeta. Ése era su color.