
Últimamente parece que se ha puesto de moda hablar de que hay una crisis de valores. Parece ser que porque a la generación que han dado en llamar ni-ni, por lo visto se les educó en la creencia de que, en lugar de que podían cualquier cosa con su trabajo y esfuerzo (creencia en la que educaron a mi generación), tenían derecho a tenerlo todo (¿?).
Ni me gustan las etiquetas, ni termino de creerme que se haya educado de una manera tan absurda a una generación... hasta que me topo con "El oráculo de Google".
Dice la RAE en su quinta acepción que oráculo es la persona a quien todos escuchan con respeto y veneración por su mucha sabiduría y doctrina. No sé si será cosa de la generación o qué, pero esta mañana he descubierto que la gente le pregunta cosas a Google. Lo has leído bien, la gente le pregunta cosas a Google. Empezad a escribir "me " y te van saliendo cosas como "me gustas", "me cambio de familia", "me aburro qué hago" (¿apagar el ordenador y ponerte a leer un libro, por ejemplo?).
Pero la cosa sigue, si empiezas a escribir "Tengo 14", Google te dice, entre otras lindezas, las siguientes: "Tengo 14 años y fumo", "Tengo 14 años y soy horrible", "tengo 14 años y me mide 10 cm" y sigue con cosas como "quiero adelgazar" o "estoy embarazada". A los 18, por lo visto lo que les preocupa es no haber tenido nunca novia/o o que se les caiga el pelo.
Será cosa de la juventud, así que mejor entremos en otro rango de edad, "tengo 40" y sigue el tema "tengo 40 pulsaciones por minuto" (o estás muerto o debes estar a punto), "tengo 40 años qué puedo estudiar" (cualquier cosa que te propongas), "tengo 40 y quiero embarazarme"...
Tengo que reconocer que lo que al principio me provocaba cierta gracia, a medida que iba avanzando me provocaba más alarma que risa, hasta que he llegado a "tengo 80 años y sé que me estoy muriendo".
¿Crisis de valores? ¿Por qué le preguntamos cosas a Google? ¿Es que Google tiene las respuestas a todo? ¿Es que no tenemos con quién hablar? Voy a preguntárselo a Google.
EL ORÁCULO DE GOOGLE
¿BAILAMOS?
Me gusta jugar. Mucho. Incluso con fuego. Pero ahora veo mis cicatrices y escucho atenta la voz de mi instinto. No estoy dispuesta a arriesgar mi corazón, aún está hecho pedazos. Ni a herir a nadie más. No me gustaría enredarme en una cadena de sucesos qwue no pueden llanmarse inesperados si se cree en el principio de causa y efecto.
Es sólo que ahora veo las cosas diferentes: si no estás, si no eres, es porque no estás listo. Si no soy ni estoy, es porque tampoco estoy lista. Ya será.
Pero ahora mismo, creo que estás y eres, y que estoy y soy, así que puede que ambos estemos listos, aunque me dé miedo arriesgarme otra vez. Mientras reúno el valor para enfrentarme a lo que siento, construyo mi camino, y siento que voy en buena dirección.
Todo fluye. Me dirijo hacia mi meta. Lo demás, vendrá por añadidura. Vendrá cuando tenga que venir.
Entre tanto, hoy es viernes, brilla el sol y nada nos impide divertirnos, así que... ¿bailamos?
HURACÁN
Esta semana me he releído el blog para quitarle las telarañas y he visto que ya han pasado más de dos años desde que lo empecé. ¡Cómo pasa el tiempo!. En este caso ha pasado para mejor. Este blog me ha servido para ver mis pensamientos escritos y poder meditarlos, valorarlos y madurarlos. He sacado mucho de lo que tenía dentro, y estoy satisfecha.
Ha pasado poco más de un año, pero ahora las cosas van rodando bien. He iniciado varios proyectos a los que les veo un buen futuro. Voy a apostar fuerte y espero conseguir buenos resultados.
El huracán pasó, y ahora puedo mirar lo que dejó en pie. Ahí se queda.
La música me ha acompañado todo este tiempo y ha sido un gran descubrimiento. Algunas canciones parecen hechas para mi y otras me han permitido soñar.
El humor y las risas han sido mi medicación: los analgésicos que han permitido que, por un rato, me olvidase del dolor, dejando cuerpo y mente relajados.
La formación ha activado mi cerebro, dándome nuevas perspectivas y permitiendo una actualización profesional olvidada durante años.
Una cosa que he aprendido este año es que toda experiencia (aunque en su momento fuera negativa) es válida. Todo se puede aplicar o reciclar.
Leo lo escrito hasta ahora y me encuentro bien; tal vez influya que hace relativamente poco que he vuelto de vacaciones, que le he sacado una sonrisa a todos los problemas, que me he reído muchísimo, que he visto recompensado mi esfuerzo o que vuelvo a ver sonreír a quienes ya casi ni se acordaban de cómo hacerlo.
ALASKA
Estoy convencida de que el termostato del aire acondicionado en esta oficina está puesto en "Frío Siberiano", que es el nivel que viene después de "Frío de la Hostia".
El caso es que cuando ya estoy congelada, me levanto de mi mesa y salgo al sol de la terraza para entrar en calor y me asomo a ver pasar a la gente. Y les veo caminar como medio asfixiada, sudando a mares, arrastrándose por culpa del calor.
Y yo, con la piel de gallina y temiendo el próximo soplo de viento polar, me siento atrapada dentro de una pecera de hielo. Y les tengo envidia; como ellos a mí, cuando miran hacia arriba y me ven aquí, temblando de frío.
NO ME SALE
He perdido el toque, la magia, he perdido el polvo de las alas de mariposa, la varita del Hada Madrina y la manzana de la Madrastra de Blanca Nieves, se me ha perdido la pata de conejo y el número mágico no viene cuando lo invoco.
He pasado por debajo de todas las escaleras mientras me cruzaba a todos los gatos negros. No encuentro la caca de perro de la suerte para pisarla y los espejos tienen las lunas por los suelos...
Vamos, que no me sale, que he perdido el toque para escribir post.
No se cuándo se ha ido ni por qué, pero ya no sé escribir. No se me atan unas palabras a las otras, ni pego adjetivos fuera de lugar con palabras que no son suyas.
La primera vez que noté que se había ido fue el 24. No podía escribir nada, y mira que había motivos, pero nada, que no había manera. Y no será porque no han pasado cosas en estos días. Algunas me ponen colorada, otras me hacen reír y las que menos hacen se encargan de sacarme una sonrisa o un brillo de ojos, pero nada, que no sé escribir posts.
DESCONOCIDOS
Tanto tiempo esperando para terminar descubriendo que nos hemos convertido en auténticos desconocidos sin nada en común.
Lo he decidido y ya no hay vuelta atrás: no recogeré más sus trocitos cuando lo necesite… porque él nunca ha estado cuando le he necesitado yo.
Al final, todo acaba como tenía que acabar.
DESPEDIDA
Si estás leyendo éste mail es porque todos mis intentos han fracasado.
Esta vez he luchado, más que nunca, prácticamente he llegado a arrastrarme y humillarme. He dejado correr el tiempo, pero me he estrellado una y otra vez contra un muro de piedra, y ya me doy por vencida. No puedo seguir así.
De los cientos (quizás miles) de mails que te he escrito, éste es el que más me pesa. Quizás porque es el más sincero. Puede que por eso sea también el que más duele.
Al final, no tengo ni idea de qué hubo de real en lo que no sé si fue o no fue, porque lo que se basa en mentiras nunca es. Nunca existe. Le pongas los colores que le pongas. La excusa que quieras ponerle.
Pero la vida sigue, los planetas encuentran su sitio en el universo y yo creo haber encontrado el mío que, casualmente termina siendo el lugar que siempre temí que fuera, lejos de ti.
El problema es que duele. Duele desprenderse. Pero tal vez sea un mal necesario.
La verdad, fue un placer conocerte, y mucho más amarte y tenerte conmigo.
Ahora, antes de irme, si me dejas, quiero devolverte algunas cosas y quedarme con otras:
Te devuelvo todos los pensamientos que pusiste en mi cabeza. También los que vas a poner después de este mail. Cosas que no pasaron y que no van a pasar nunca.
Te devuelvo mis ilusiones y dejo en libertad esas mariposas que revoloteaban en mi estómago.
Me quedo con tus palabras, ésas que escribían poesías al viento.
Me quedo con esas largas despedidas que duraban siglos hasta que la luna aparecía.
Me quedo con los días de aquel verano que jamás voy a olvidar.
Te dejo mi deseo para que otra te pueda ver como yo te veo y amarte como te lo mereces y que pueda hacerte feliz.
Te dejo todas las lágrimas que me caen mientras escribo estas líneas, el dolor, y el nudo en la garganta que tengo... Te dejo todo.
Ya sólo me queda pedirte perdón. Perdón por todas las veces que te he hecho sufrir, perdón por mis enfados tontos (que han sido muchos), perdón por comportarme tantas veces como una niña malcriada, perdón por darme cuenta de todo tarde, perdón por dejar que esto acabe…
Y darte las gracias. Gracias por haberme querido, gracias por haber sido mi amigo, gracias por haberme dejado rozar el cielo con la yema de los dedos…
Nunca dejaré de amarte, por eso no podemos ser amigos.
TE VI...
Te vi quitarte la ropa. Te vi desnuda. Y eras como champagne: joven, fresca, dulce, chispeante...
Ella no puede evitar sonrojarse, pero él continúa:
Ahora eres un borgoña, redonda y firme, complicada y para emborracharse, no para sorber, aunque a veces te transformas en un burdeos, porque cuando hablas eres más fuerte. Sin duda, pase lo que pase, siempre serás un buen vino tinto.
HOY, COMO AYER
Hoy, como ayer, te he visto aparecer entre la gente. Hoy he vuelto a sonreir nada más verte, tal y como ocurrió ayer. Hoy te he seguido con la mirada. Cada gesto lo hacía mío, como ayer.
Hoy una nube ha velado mis ojos al ver, como ayer, que te ibas de nuevo.
Hoy he corrido tras de ti. Hoy, como ayer, he luchado con un mar de gente para intentar llegar a ti. Hoy he vuelto a perderte.
Hoy, como ayer, echaré de menos tu mirada, tu sonrisa, tus abrazos, tus palabras.
Hoy, como ayer, soñé que estabas aquí, entre la gente, a un paso de mí…
Hoy soñé. Como ayer, como siempre…
DOLOR
Mi dolor. Mi dolor puedo arrinconarlo, dibujarlo, anestesiarlo, emborracharlo, sentirlo, ignorarlo, escribirlo, machacarlo, padecerlo, soportarlo, sufrirlo, acuchillarlo.
Pero tu dolor, ay amor, tu dolor. Tu dolor tan sólo puedo sufrirlo, nada de arrinconarlo o ignorarlo, ni anestesiarlo o escribirlo, sólo sufrirlo, amor, sólo sufrirlo.