BRILLO

Vuelvo de vacaciones, de pasarme una semana recorriendo el sur de Francia. He paseado por las calles de Marsella y vengo con el sol de La Provenza pegado en la piel. Hoy no me importa que tus ojos no iluminen mi camino o que se haya pasado la tarde lloviendo porque hoy vuelven a nacer los viejos sueños y la esperanza se despereza.

Estoy contenta. No sé, me siento brillante. Como las bombillas redondas y blancas de mi calle. Y estarás pensando que estoy loca, que ni es Navidad y que, aunque lo fuera, mi calle no la adornan nunca. ¿Qué luces? ¿Qué bombillas?

Mira bien la próxima noche que pases por allí, porque también están al lado de tu casa: hay guirnaldas de luces blancas, de cuentas redondas y blancas ensartadas en un hilo fino y casi transparente, que se cruzan con árboles y buganvillas y hasta con ángeles de piedra y edificios del siglo pasado.

Ya las verás: son luces de fiesta, como el brillo que desprenden los ojos cuando eres feliz. Un detalle pequeño, que no se ve, pero que hace brillar a todo un parque.

No sé por qué brillo. No es culpa mía, no tiene mérito. Eso sale solo... Pero me gusta.

9 comentarios:

Belén dijo...

NO te quites mérito, tu brillas y punto :)

Besicos

Irreverens dijo...

¡Bienvuelta, pues!
:)

Y lo de brillar desde dentro sí es mérito de una. Es el resultado de estar bien con una misma.

Besitos

Wen dijo...

Jo, con las vacaciones que te has pegado no me extraña :D
Y yo tb creo que sí es culpa tuya, aunque no sepas ver el motivo :) Un besito.

Julián dijo...

Ole. Yo creo que no se suele controlar, cuando se está bien o mal, a veces sí, por algo que se haya hecho bien, por la conciencia tranquila, o por buena suerte que se haya tenido, pero mira, con esto de escribir, algo puedes sacar, en el futuro, cuando te toque un día peor, lo lees y.. bueno, no sé.

Un saludo.

Alba dijo...

No pares nunca de brillar.

Besos

Lucía dijo...

Pues no tengo ni idea de por qué, por eso, aunque me encante esta situación, no la veo como algo meritorio por mi parte. Si vosotros decís que es culpa mía, pues lo será.

Me encanta esto de que nada ni nadie sea capaz de borrarme la sonrisa.

Besitos!

ITACA dijo...

Brillas y mucho, y sí, el mérito es tuyo, no te lo quites!!! Por cierto, hoy le he preguntado a Belén por ti, tengo ganas de conocerte. Un abrazo

Ripley dijo...

Indublamente brillas, ¡qué bien! ¡cuanta energía positiva! un beso de vuelta

Lucía dijo...

Ítaca, pensaba ir, pero otros compromisos mucho menos divvertidos y que habría preferido no tener, me han retenido tooooodo el fin de semana. A ver si a la próxima podemos vernos.

Ripley, ya te digo, una semana después todavía sigo brillando allá donde voy. Estoy simpática, divertida y nada ni nadie es capaz de bajarme de este pedestal al que no sé cómo me he subido. ¡Que dure!

Besitos a las dos.