Cien veces me he caído
Cien veces me he vuelto a levantar
Cien veces he amado
Cien veces he llorado por amor.
Cien veces he reído hasta llorar
Cien veces he soñado que me amabas
Cien veces he vuelto a creer que todo es posible
Y cien veces he dejado parte de mi alma en este blog
Gracias a todos los que habéis leído alguna de mis cien pequeñas historias.
Cien besos.
CIEN
HISTORIAS DE AMOR
Las historias de amor terminan. Pueden hacerlo bien o mal o puede que nunca hayan empezado, pero si quedan a medias es que no eran historias de amor. Las verdaderas historias de amor remueven el corazón de felicidad, de dolor, y, a veces, de ambas.
He vivido de las dos, de las que me hiceron levitar por su palabras, por sus gestos, e incluso por sus manías. Y las que hicieron que empapara la almohada de lágrimas noche tras noche, que rompiera sus fotos y maldijera su nombre para morirme de pena y notar cómo se aceleraba mi corazón con sólo pronunciarlo.
Estar ebria de amor es la sensación más fantástica por la que he pasado. Pero como no todo podían ser ventajas, la pena de amor trajo a mi vida el deseo de que la muerte fuese un derecho reconocido para la persona que sufre por él, porque el dolor era tan profundo que deseaba morir para no echarle tanto de menos, para no tener que luchar contra ese sentimiento ingobernable en su ausencia.
El amor es algo tan contradictorio como cierto, tan intangible como real, tan lleno de magia y locura, que la cordura parece perderse en lágrimas o en risas de verdadera felicidad cuando irrumpe con su espíritu insolente en nuestras vidas.
Y, a pesar de todo el dolor que genera la pérdida, las personas seguimos intentando una y otra vez mantener una relación, encontrar a aquella persona que encaje perfectamente con nosotros. Porque sólo hay una cosa peor que perder el amor: no encontrarlo. 
PASATIEMPO
Y, de repente, con quien podías pasar horas y horas hablando sin llegar a cansarte nunca, te sorprende.
Te caes del guindo, y las palabras no te llegan a la boca, se quedan atascadas en la mente. Se despeñan por el abismo.
Es curioso.
Es... (pon tú el adjetivo).
UN RAYO DE SOL
Ahora que se acerca el invierno y cada vez anochece más pronto, me gustaría poder embotellar un rayo de sol. Guardarlo para mí, para cuando las noches sean largas y frías. Un rayo de sol al que pueda recurrir cuando a mi alrededor sólo haya frío y oscuridad.
Basta que algo no pueda guardarse, para que una sienta ganas de retenerlo. Igual que no se sabe hasta cuándo te acompañará el eco de su voz, ni cuando se te vetará el murmullo de su risa, ni cuando apagará su brillo para ti.
Es como intentar cazar una estrella, sabes que no es posible, pero... ¿cómo resistirse a intentarlo?
DONDE TÚ SABES
Acaríciame en los orígenes de mi alma, donde mis formas se transforman en emigmas, sólo donde tú sabes. Despiértame, mírame, bésame, háblame. Sacúdeme de esta moderación.
Bésame allí donde tú sabes: donde nacen mis gemidos y vertientes, donde habita la locura y la cordura se contrae, dilatando mis fibras ocultas, deslizando escalofríos por los peldaños de la piel. Dibuja mi contorno con tu lengua, repasando pecas y lunares, curvas y rectas...
Búscame. Allí donde tú sabes... donde yo te espero...
FELIZ NAVIDAD
La fecha del 25 de diciembre como día de Navidad se fijó en el siglo IV. Estudios astronómicos, sumados al descubrimiento documental de 1947 sugieren que la Navidad debiera festejarse entre el 14 y el 15 de septiembre.
La estrella de Belén debió ser un fenómeno astronómico relevante para empujar a los magos a cruzar miles de kilómetros. Desde el siglo XVII los astrónomos se inclinan por una triple conjunción planetaria de importancia, esto es, una reunión de tres planetas lentos en el mismo lugar del cielo, lo que desde la óptica terrestre se vería como una luz muy potente.
Descartados Urano, Neptuno y Plutón (al que además han desposeído de su título de planeta), de los que nada se supo antes del telescopio, y Venus y Mercurio, cuyo paso es efímero, los más lentos y visibles pudieron ser Saturno, Júpiter y Marte.
Así las cosas, la estrella de Belén habría sido una triple conjunción Marte-Júpiter-Saturno.
La polémica entre 25 de diciembre y 14 de septiembre sigue abierta pero, en cualquier caso y, por si las moscas, feliz navidad.
RECUERDO...
Recuerdo ese tiempo en el que no necesitaba el aire para vivir porque me bastaba tu boca para respirar. Ese tiempo en el que tu mirada me servía de guía, tus manos de asidero, tu cuerpo, mi equilibrio.
Tus suspiros eran cosquillas y tus palabras círculos, que me envolvían y acariciaban jugando con mis oídos. Me columpiaba en tu sonrisa, me bañaba en tus ojos, me relamía en tus labios. Derrochábamos sonrisas y caricias sin pensar que un día se acabarían.
Un tiempo de placer, en el que descubrías lunares en mi piel y yo en la tuya cicatrices, el sabor de las lágrimas era dulzón y no dolía derramarlas.
Hubo un tiempo en que me amaste.
HACE UN AÑO
Hace un año todo fue más fácil, porque estabas. Hace un año, me junté con mis amigos, tal vez eran muchos, o tal vez eran pocos, pero no importó tanto.
Hace un año algunas cosas me alegraron, y fueron mucho más mágicas, porque las podía compartir contigo. Hace un año algunas cosas me deprimieron, pero no fueron tan duras, porque siempre podía contar contigo para aliviarlas.
Hace un año tenía un blog, pero no me hacía falta, porque si necesitaba decir algo, contigo me sobraba. Hace un año, si hubiese tenido un blog y hubiese pasado un año, lo habría celebrado.
Hace un año, levanté una copa y repeti la misma frase que te había dicho horas antes, pero esta vez con lágrimas resbalando por mis mejillas y deseando que el alcohol disolviese todo el dolor. Ha pasado un año y algunas cosas me han faltado, alguna han dolido un poco y otras algo más, pero lo que más ha dolido es que ahora sé que, hace un año, tampoco estabas. 
LETRAS DE LIBROS
Le gustaba, y no de la manera condescendiente en que los chicos mayores toman bajo su protección a los más pequeños. Nunca había habido ilusión alguna de que Bean necesitara algún tipo de protección. Llegó a la Escuela de Batalla como un superviviente consumado y, en cuestión de días (quizás en cuestión de horas), sabía más sobre el funcionamiento interno de la escuela que nadie más. [...]
Los otros se picaron con Bean entonces, por el hecho de que hubieran elegido al más joven de todos para dirigirlos en lugar de Ender y porque temían que fuera su comandante para siempre. Se sintieron aliviados cuando Ender llegó, y no trataron de ocultarlo. Eso tuvo que herir a Bean, pero Petra parecía ser la única que pensaba en sus sentimientos. Para lo que le servía. La persona que menos parecía pensar en los sentimientos de Bean era el propio Bean.
Sin embargo, valoraba su amistad, aunque rara vez lo demostraba. Y cuando ella fue dominada por el cansancio durante una batalla, él fue el único que la cubrió, y fue el único que demostró que seguía creyendo en ella con tanta firmeza como siempre. Ni siquiera Ender confió en ella del todo con el mismo nivel que antes. Pero Bean continuó siendo su amigo, aunque obedeció las órdenes de Ender y la vigiló en todas las batallas restantes dispuesto a cubrirla si volvía a venirse abajo.
Bean fue el único con quien ella contó cuando los rusos la secuestraron, el único que sabía que recibiría el mensaje que ocultó en un gráfico de e-mail. Y cuando estuvo en poder de Aquiles, fue Bean quien consideró su única esperaza de rescate. Y él recibió su mensaje, y la salvó de la bestia."
Marionetas en la sombra
Orson Scott Card
CUMPLEAÑOS
Hoy me levanto con un año más de alegrías y penas a mis espaldas.
A lo largo del día mi móvil irá recibiendo mensajes, algunos deseados, otros me sorprenderán cuando vea quién los envía y quizás hasta los reciba de gente a la que no sé realmente si tengo que agradecerles que se acuerden.
También vendrán llamadas de teléfono. Me preguntarán si hay algún plan especial y les diré que no tengo nada nuevo planeado, que, como todos los años, tendré la comida de verano de la oficina y que cuando lleguen las cinco de la tarde tendré tanto alcohol en el cuerpo que me costará intentar parecer sobria cuando descuelgue el teléfono. Como si lo estuviera viendo.
Y en algún momento del día me diré: “Es mi cumpleaños. Tengo un año más.” Una se siente más vieja de repente, pero sólo es un día como otro cualquiera en el que me podré plantear tranquilamente si va bien la cosa, si avanzo, si este periodo de 365 días ha sido positivo, si he aprendido algo realmente trascendente... y quizás piense que debería hacerme algún buen propósito para el año que empiezo.
Entonces, por un momento, tendré una crisis existencial, por llamarlo de alguna manera, cuando sienta que no estoy haciendo nada de provecho con mi vida, que simplemente dejo que el tiempo se deslice.
Y me dará por pensar en las muchas cosas que me gustaría hacer en la vida como por ejemplo: viajar, ver muchos sitios del mundo, vivir en otros países, aprender idiomas, conocer otras personas, otras culturas, tener muchas experiencias, vivir en la naturaleza, practicar todo tipo de deportes, tener una familia, escribir libros, hacer películas, ser astronauta, aprender a tocar varios instrumentos musicales, componer música, hacer arte, pintar, y muchas cosas más…
Pero, a estas alturas de la vida, estaría ciega si no me diera cuenta de que no me va a dar tiempo a hacer todo aquello que me gustaría. Por eso, después de mucho tiempo pensando en algún buen propósito, para este año sólo me hago uno: quiero que el aire que entra en mi cuerpo tenga la certeza de que no se quedará para que cuando sienta que me asfixie pueda reemplazarlo con otro que tenga mejores intenciones, es decir, todo lo que haga o deje de hacer será porque yo lo decida...
Y sí, supongo que a estas alturas estarás pensando que hacer un post sólo para decir que es mi cumpleaños y que en el año que empieza sólo pienso hacer lo que me dé la gana carece de línea editorial, pero ¡qué demonios! Al fin y al cabo, una sólo cumple una vez al año.