OLORES

Me gusta cómo huelen el disolvente y el campo por las mañanas. Adoro el olor de la cebolla mientras se sofríe, el del césped recién cortado, el de los niños pequeños y el del chocolate.

No me gusta cómo huele la gasolina, ni el incienso, ni el aceite de oliva al calentarse.

Me conmueve el olor de las margaritas y el de algunos hombres que conozco.

Me gusta oler los libros nuevos y la pintura fresca, las mandarinas, el pan aún caliente. Me enloquece el olor de las manzanas asadas y me despierta el del zumo de naranja.

No me gustan los ambientadores ni los brillos de labios cuyo apestoso kiwi tarda varias horas en dejar de estorbar. No me gustan los hombres que se esconden detrás de una nube de colonia ni las mujeres que dejan el ascensor convertido en una cámara de gas patrocinada por Carolina Herrera.

El olor del café me alegra el corazón y el de leña verde me hace llorar los ojos.

Muchas veces baso mis gustos y mis confianzas en cómo huele la gente y es que, como decían en “El perfume”, a alguien que no huele no se le puede querer. Y por eso, entre otras cosas, el mundo es un lugar aburridísimo cuando uno tiene la nariz tapada.

10 comentarios:

Irreverens dijo...

¡Muy bueno!
:)

Pues nada, oye, que se destape pronto esa naricilla. Yo también soy muy de olerlo todo.

alejandra dijo...

Te echabamos de menos... Hace no mucho vi un documental de televisión española que iba sobre los olores y de como lo utilizan para hacernos comprar... Lo último era una cadena hotelera que había encargado que les hicieran un "perfume" para que la gente supiese que estan en su hotel solo por la fragancia... y esta les hiciera tener ganas de volver... Curioso...

Ripley dijo...

totalemnte de acuerdo contigo. la vida es olor así que a ver si pronto tu nariz vuelve a sentirlo

Lucía dijo...

Irre, ya estoy en proceso de sanación, vivo pegada al Frenadol, pero parece que sirve para algo. Pero si malo es no poder oler nada, peor es que comas algo y no te sepa a nada.

Alejandra, pues andaba por aquí, aunque un poco liada por otros temas. Creo que ya he conseguido poner un poco de orden en el caos y estaré más presente.

¿Sabes? Leí hace tiempo que habían hecho un ambientador para que los coches olieran como si fueran nuevos y tuvieron que retirarlo del mercado porque lo consideraban un engaño o algo así (no me acuerdo muy bien, lo mismo lo que pasó no tiene nada que ver con esto, aunque es con lo que me quedé).

Ripley, ¡qué honor! ¡cuánto tiempo sin saber de ti!, no me pidas eso que te debo que te juro que está como hace un año, pero ya he terminado el máster y prometo portarme bien y ponerme a ello.

Besitos

Sergio dijo...

Compartimos olfato y gustos.
Asociado a las personas, aparte sanas costumbres higiénicas, ¿No hay personas que su olor corporal te hacen enloquecer desbaratando todos los sentidos?
Hay aromas que enamoran....

Lucía dijo...

Sergio, para que te hagas una idea de lo importantes que son los olores en mi vida, me enamoré de un hombre, entre otras muchas cosas, por su olor. Han pasado muchos años y, todavía, cada vez que huelo ese olor me doy la vuelta sin poder evitarlo.

Belén dijo...

Somos animales que huelen sin más... enhorabuena si basas tus instintos en eso...

Besicos

Wen dijo...

Di que sí, viva el olfato y los olores...
Doña olores me llamaban a mi en un curro, no te digo más :D
Un beso, que bien leerte otra vez :)

Iboo dijo...

Perfecto :)

Toy folloso dijo...

Es curioso, estoy impregnado de disolvente todo el tiempo, hasta el punto que solamente noto su olor el primer día de vuelta de vacaciones; por tanto, lo ignoro, pero la gente que se acerca a mi entorno, unos no lo soportan, a otros les da lagrimeo, a algunos ahogos y a otros les encanta.
Casi no comparto ninguna preferencia contigo.
Mira, esta fragancia casi me ha hecho olvidar las colonias (ahora que al Badedas no alcanzo...).