LA PRINCESA Y EL ENANO

Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día que cumplía trece años hubo una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos... pero la princesa se aburría.

Entonces apareció un enano. Un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire. El enano fue todo un acontecimiento. "¡Bravo!, ¡bravo!", decía la princesa, aplaudiendo y sin dejar de reír. El enano, contagiado de su alegría, saltaba y saltaba hasta que cayó al suelo rendido. "Sigue saltando, por favor", dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos.

Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. "Ella no es feliz aquí", pensaba el enano, "yo la cuidaré y la haré reír siempre".

El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible: ante él había un monstruo que lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que aquel monstruo era él mismo reflejado en un espejo.

En ese momento, entró la princesa con su séquito. "¡Ah!, ¡estás aquí!, ¡qué bien!, baila para mí otra vez, por favor", pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía.

El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. "Ya no bailará más para vos, princesa", le dijo. "¿Por qué no?", preguntó la princesa. "Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio, no tengan corazón".

Yo sigo prefiriendo que me rompan el corazón una y mil veces a no sentir nada. Es bueno volver a casa.

7 comentarios:

Irreverens dijo...

Te veo bien de lo tuyo.
:)

Bien (de)vuelta a casa, Lucía.

Julián dijo...

Me encanta, me encanta.

Yo normálmente prefiero no llevar conmigo el corazón, por decirlo así, coraza de cobardía (uys, qué poético) pero cuando algo toca, toca, y el resto de cosas que antes se valoraban dejan de tener valor ¿no?. No tiene porqué ser enamoramiento, simplemente momentos de tristeza o sentimentales. Es algo frustrante, porque cuando sucede parece que los años y la experiencia no han valido de nada, que el escalón donde se tropieza es el mismo.

Wen dijo...

Recuerdo el pinchazo en el pecho que sentí la primera vez que oí ese cuento ( que creo que fué en la peli Tésis, de Amenabar por cierto )
De todos modos, el corazón no existe.
Sábes qué es lo bueno de esa filosofía Luci? que puedes ir siempre con tu corazón, y no tienen por qué rompértelo una y mil veces :)
A veces pasa, sí, per a veces compensa muchas cosas :D
Un besote y un abrazo guapa

Belén dijo...

Pues no se, a mi no es que me lo hayan roto mucho, pero es que me duele en muchas ocasiones, pero si que tienes razón, si no sentimos, mal...

Besicos

Alba dijo...

Pero cuando estamos en pleno sufrimiento, pensamos que es mejor no haber sentido, así no hubiéramos sufrido. Ay, el amor...

Un beso

Lucía dijo...

Irre, mucho mejor de lo mío :).

Julián, que conste que el cuento no es original mío, pero sí, a veces tropezamos una y mil veces con la misma piedra, por mucho que creamos que estamos de vuelta de todo.

Wen, efectivamente, a veces compensa. Lo malo es cuando no :S.

Belén, mejor sentir aunque duela, que no sentir nada :).

Alba, pero es como los lunes, si los lunes no fueran tan malos, los viernes no serían tan buenos, pues lo mismo. Si no sufiréramos nunca, no disfrutaríamos de cuando disfrutamos... ¿no?

ITACA dijo...

bienvenida en tu regreso a casa